6/5/11

Woody Allen on Inspiration

Desde principios del 2009, el sitio web The Browser, en su sección FiveBooks, le ha preguntado a escritores, artistas, cineastas, filósofos, científicos, pintores, etc., cuáles son, en su opinión, los mejores cinco libros sobre un tema determinado.

Este mes le preguntaron a Woody Allen cuáles son los cinco libros qué más lo han inspirado.

La entrevista completa , Woody Allen on Inspiration, puede leerse aquí.


The Catcher in the Rye. J.D. Salinger (1951)

[El guardián entre el centeno o El cazador oculto]


Para mí, El guardián entre el centeno siempre ha tenido un significado especial acaso porque lo leí cuando era joven –tenía dieciocho años más o menos. El libro hacía eco de mis fantasías sobre Manhattan, el Upper East Side y la ciudad de New York en general. Fue un escape estupendo de los demás libros que estaba leyendo en ese entonces, libros con un cierto carácter de tarea. Leer Middlemarch o La educación sentimental es trabajo; leer El guardián entre el centeno es puro placer. El deber de entretener recae sobre el autor. Salinger asume esa obligación desde la primera frase.

En mi juventud, leer era algo asociado con la escuela, algo que hacías como una obligación, algo necesario si querías salir con cierta clase de mujer. No era algo que yo hiciera por placer. Pero El guardián entre el centeno era diferente. Era divertido. Estaba escrito en mi jerga y la atmósfera del libro tocaba mis emociones. Lo releo de vez en cuando y siempre logro disfrutarlo.


Really the Blues. Mezz Mezzrow y Bernard Wolfe (1946)


Con los años supe –porque traté con músicos de jazz que conocieron a Mezzrow y con la gente sobre la que él escribió en su libro– que sus memorias estaban llenas de historias apócrifas. Sin embargo, el libro tuvo un fuerte impacto sobre mí, un clarinetista de jazz –igual que Mezzrow– en ciernes, tratando de aprender a interpretar el lenguaje de la música, sobre el que escribieron Mezzrow y Wolfe. La historia, probablemente un montón de basura, me llamaba la atención porque hablaba sobre la obra de muchos músicos que yo conocía y admiraba, sobre los pormenores de los bares de jazz que yo frecuentaba y sobre las canciones legendarias que se tocaron en los night-clubs legendarios. Así que me pasé un buen tiempo leyéndolo cuando mi pasión por el jazz se estaba formando. Pero reconozco que no es un libro muy bueno o incluso uno muy honesto.


The World of S.J. Perelman (2000)


El ser humano más gracioso que conozco, en cualquier medio –comedia en vivo, televisión, teatro, prosa, películas–, es S.J. Perelman. Sus primeros trabajos fueron un poco extravagantes, no tan buenos o sutiles. Con los años, su material se volvió implacablemente extraordinario.

Hay muchas antologías de Perelman repletas de cosas tremendas. Ésta, que prologué, tiene un buen número de piezas espectaculares. Organizados cronológicamente, por decisión de los editores, los cuatro primeros ensayos son, en mi opinión, los más flojos. Una vez que das con el quinto ensayo –casual los llamó el New Yorker– te agarra con su ritmo, y el resto de ellos son genio cómico absoluto. Lo más divertido que uno pueda conseguir.

Los que crecimos con Perelman descubrimos que era imposible evitar su influencia. Tenía una capacidad inventiva inmensa.


Epitaph of a Small Winner. Machado de Assis (1880)

[Memorias póstumas de Blas Cubas]


Un día llegó con el correo. Un desconocido me lo envío desde Brasil junto con la nota “Esto te va a gustar”. Porque es un libro delgado, lo leí. Si hubiera sido un libro grueso lo habría desechado.

Me sorprendieron su humor y su encanto. No podía creer que Machado de Assis hubiera vivido hace tantos años. Uno podría pensar que escribió el libro ayer; es tan moderno y divertido. Una obra verdaderamente única. Hizo repicar una campana en mí de la misma forma que lo hizo El guardián entre el centeno. El libro trataba los temas que a mí me gustaban con ingenio, originalidad y cero sentimentalismos.


Elia Kazan: A Biography. Richard Schikel (2005)


El mejor libro sobre el mundo del espectáculo que he leído. El libro está brillantemente escrito y se ocupa de un director magnífico, muy significativo para mí cuando estaba madurando y convirtiéndome en cineasta. Schikel entiende a Kazan; entiende a Tennessee Williams; entiende a Marlon Brando; entiende Un tranvía llamado deseo. Escribe con un amplio conocimiento histórico, agudeza y vivacidad. Los libros sobre el mundo del espectáculo usualmente no valen la pena. Son tontos y superficiales, nada más. Pero este es un libro fabuloso. Sea cual sea tu opinión sobre Kazan políticamente, no hay nada que hacer contra el hecho de que el tipo era un director tremendo.